lunes, 24 de diciembre de 2012

Glaciar Perito Moreno

El Glaciar Perito Moreno se encuentra ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, a 78 km de la población de El Calafate, al noroeste de la provincia de Santa Cruz (Argentina) y debe su nombre al naturista y explorador argentino Perito Francisco P. Moreno, precursor de los parques nacionales argentinos y que sin embargo no llegó a conocer el glaciar que hoy lleva su nombre.
Autor: Javiery

Esta enorme lengua de hielo de 60 km de largo y 5 km de ancho, que desde tiempo ancestrales, esculpe la roca, crea cuencas fluviales, moldea lagos y ofrece una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tiene unas características únicas, por su fácil acceso, por sus dimensiones que no se reducen y por su fenómeno de ruptura.  

Es mundialmente famoso por el imponente espectáculo natural de fisura y ruptura del puente de hielo que en ocasiones lo une con la Península de Magallanes. Resulta que algunos años, el glaciar llega a dividir el lago y el brazo sur llamado Brazo Rico, alcanza un nivel de sus aguas de hasta veinte metros superior respecto al Canal de los Témpanos. Varios años después el deshielo, la fuerza de las aguas y las presiones de la península logran romper el muro de hielo. Los dos brazos o canales llegan a comunicarse y finalmente el puente de hielo que lo une a tierra acaba derumbándose, entre la emoción de los afortunados espectadores que lo contemplan y el rugido similar a un trueno producido por los desprendimientos de paredes de hielo con una altura similar a un edificio de 60 metros, que al caer forman fuertes olas que barren la costa de los canales y lanzan pedazos de hielo por el aire. Un espectáculo vivo y único de la naturaleza.
 
Nuestra visita fue el 21-01-12
La ruptura se produjo el 05-03-12
Desde El Calafate nos dirigimos con autobús al Parque Nacional Los Glaciares y después de dejar atrás la estepa patagónica, empezamos a vislumbrar bosques preandinos al llegar a la Península de Magallanes, y cuando alcanzamos la "curva de los suspiros" tenemos la fortuna de obtener la primera impresión del Glaciar Perito Moreno. Efectuamos una pequeña parada en el "Mirador" y conseguimos las primeras fotos con la imponente presencia en la lejanía del glaciar.

Subimos al autobús y llegamos al embarcadero del Puerto Bajo las Sombras, ubicado en el Brazo Rico, donde tomamos un catamarán que nos llevará a contemplar la cara sur del glaciar. Esta pared de hielo glaciar tiene unos 60 m de altura visible y por debajo del lago unos 160 m con una extensión de unos 3 km. Al aproximarnos a tan sólo unos 200 m, la perspectiva es majestuosa y espectacular. Quedamos mudos, muy impactados ante la enorme "catedral de hielo" que se impone ante nuestros ojos y disfrutamos de la magia de sus grietas, del color azulado del hielo y de los fuertes estruendos que producen los desprendimientos. 




Volvemos a subir al autobús y ahora nos dirigimos a la zona de las pasarelas panorámicas. Tomamos un sandwich en un bar cercano al acceso y nos disponemos a efectuar a pie el circuito de pasarelas con unas vistas impresionantes que al ubicarse en distintos niveles nos permiten una visión increíble de la magnitud del Glaciar Perito Moreno, desde su lengua de hielo que se pierde en el lejano horizonte hasta los desprendimientos de su pared de hielo a tan sólo unos 300 metros de las pasarelas. No conviene salirse de las pasarelas, pues entre 1968 y 1988, 32 personas murieron por las astillas lanzadas por los desprendimientos de hielo.





El Glaciar Perito Moreno no es el más grande del Parque, pero sí el único que se encuentra en pleno avance ya que el Spegazzi, Upsala, Ameghino, Onelli y Viedma presentan un marcado retroceso. Se estima que el frente visible tiene unos 400 años de antigüedad y en las zonas interiores del glaciar se han llegado a medir profundidades de unos 500 m.

Regresamos a El Calafate profundamente conmovidos por la majestuosidad de la naturaleza.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Parque Nacional Torres del Paine

Este Parque Nacional se ubica a 112 km al norte de Puerto Natales, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Limita al norte con el Parque Nacional Los Glaciares, en Argentina. Presenta una gran variedad de entornos naturales: montañas (destacan Cerro Paine, las Torres del Paine y los Cuernos del Paine), valles, ríos (Paine), lagos (Grey, Pehoé, Nordenskjöld y Sarmiento), glaciares (Grey, Pingo, Tyndall y Geikie).

Teníamos reservada nuestra estancia en el Hostal Grey, pero días antes de nuestra llegada a Argentina, un gran incendio provocado por una imprudencia humana, nos obligó a cancelarla. Sin embargo, cuando ya estábamos en El Calafate no dudamos de aprovechar la oportunidad que nos brindaba la agencia Always Glaciers, de realizar un tour de un día al P.N. Torres del Paine: 4 horas de ida y 4 de vuelta, en el mismo día. 

Para afrontar este largo recorrido, madrugamos mucho y después de recoger en diferentes hoteles a los integrantes del grupo, el autobús se dirigió a la mítica ruta 40, que con sus 5.000 km atraviesa Sudamérica de norte a sur. El paisaje patagónico que contemplamos es vasto, desnudo y yermo. Más adelante, nos aparece la cordillera de los Andes en la lejanía. Llegamos al paso fronterizo de Cancha Carrera y nos sometemos a los trámites fronterizos, sumamente lentos si tenemos en cuenta que somos los únicos viajeros y que en las pantallas de sus ordenadores "lucen" las cartas de póker, de la última partida jugada para matar el tiempo. Entramos en Chile y en el cercano poblado de Cerro Castillo, tomamos un café y cambiamos dólares por pesos chilenos, pues la entrada al Parque Nacional debemos abonarla en moneda local.

Seguimos una hora y media más, por caminos de ripio, observando algunas manadas de guanacos y llegamos a la entrada del Parque. Efectuamos el pago de la entrada y nos dirigimos al Lago Sarmiento. Este lago nombrado así, en honor del gran explorador español Pedro Sarmiento de Gamboa, tiene 22 km y es el más grande del Parque. Quedamos impresionados por el color azul de sus aguas y la magnificencia de la cordillera Paine, así como de las cimas de las Torres.



Ahora nos dirigimos a la laguna Amarga, en donde el viento patagónico sopla con mucha fuerza.
La vida silvestre nos acompaña en nuestro recorrido por el Parque: guanacos, ñandúes, cóndores, carneros, etc.

El viento patagónico sigue golpeando con fuerza y dificultando cualquier paseo que intentemos por este hermoso paisaje. Nos acercamos al Lago Nordenskjold, bautizado así en honor al explorador sueco que descubrió el paso del Nordeste, que une el Ártico con el Pacífico a través del estrecho de Bering.


Espectacular paisaje del Cerro Paine Grande, Cuernos y Lago Nordenskjold.
Seguimos serpentenado por el camino de ripio y llegamos a la ribera del río Paine, para contemplar el Salto Gtande.



El amable guía chileno que nos acompaña, nos ha reservado una vista espectacular del Lago Pehoé, como final de nuestro recorrido por el Parque, de modo que guardemos para siempre en nuestra memoria, una imagen del esplendor y de la belleza de la naturaleza en estas latitudes.

Salimos del Parque y nos dirigimos hacia El Calafate, deshaciendo el recorrido que habíamos hecho por la mañana. Pero justo cuando aparece el ocaso del sol, nuestro autobús sufre una avería en el radiador, que nos deja abandonados en medio de un paraje patagónico totalmente desolador, pero al levantar nuestra mirada al cielo, se nos muestra la naturaleza de nuevo con todo su esplendor.

Un nuevo autobús nos recoge y regresamos a El Calafate con una enorme satisfacción por haber vivido un día pleno de emociones.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Cataratas del Iguazú

Las Cataratas del Iguazú se localizan en el Parque Nacional Iguazú (Provincia de Misiones, Argentina) y en el Parque Nacional do Iguaçu (Estado de Paraná, Brasil). Están formadas por 275 saltos de hasta 80 m de altura, a lo largo de 4 km y alimentados por el caudal del río Iguazú. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y constituyen una de las mayores reservas forestales de América del Sur, con una vegetación predominante de floresta pluvial y de araucaria.

Foto: Iguassu Convention & Visitors Bureaux.
Hace unos 200 mil años, una falla geológica producida en el cauce del río Paraná, junto a la desembocadura del río Iguazú, originó una enorme cascada y por el efecto de la lenta erosión hoy en día encontramos la posición de las Cataratas a 23 km de distancia del punto original. El caudal del río Iguazú que alimenta las Cataratas tiene un promedio de 1500 metros cúbicos de agua por segundo.
¿Cómo se formaron las Cataratas del Iguazú? 

Por Antonio Margalot : "Geografía de Misiones"

Autor: Martin St-Amant (S23678)
En 1542, Álvar Nuñez Cabeza de Vaca, exploraba el río Iguazú buscando una ruta para llegar a Asunción y al divisarlas gritó "¡Santa María, qué belleza!", bautizando las sorprendentes cataratas como "Saltos de Santa María". Más tarde, retornó su primitiva denominación guaraní, Iguazú ("gran cantidad de agua"). Estos indígenas vivieron un proceso evangelizador con los jesuitas, hasta que en 1768 los Reyes de España expulsaron a la Compañía de Jesús de esta región. Ya en el siglo XIX una expedición científica dirigida por Carlos Bosetti, redescubrió de nuevo las Cataratas y se organizaron los primeros viajes. La "Revista Geográfica Americana" del 22 de Julio de 1935, publicó un artículo sobre como se viajaba por el río en aquella época.

Este gran espectáculo de la naturaleza, considerado como una de las maravillas del mundo, nos causó tan profunda impresión en nuestra primera visita (Diciembre 2010), que pocos meses después no dudamos en reincidir, en un viaje a Buenos Aires (Enero 2012). Circunstancias diferentes, compañeros de viaje diferentes, caudales muy diferentes (las lluvias de diciembre del 2010, doblaron el caudal hasta 4 millones de litros por segundo), pero las expectativas de las cataratas y la selva misionera no defraudaron en absoluto.
Por supuesto, se han de visitar los dos lados Brasil y Argentina, porque en Brasil contemplamos las cataratas desde un anfiteatro con una panorámica espectacular y desde Argentina podemos caminar por el propio escenario de las Cataratas.

Dado que Argentina resulta más económico, en ambas ocasiones hemos tenido el hotel en Puerto Iguazú. La primera vez nos alojamos en unos bungalows de "La Aldea de la Selva" y tuvimos la sensación de encontrarnos en medio de la selva.
Así que desde Puerto Iguazú, partimos con un taxi hacia Brasil
, cruzamos la frontera y llegamos al Parque brasileño que ocupa 11 veces más de extensión que el argentino. Tomamos el autobús interno, bajamos en la tercera parada y nos asomamos al mirador y . . . ahí delante tenemos una panorámica espectacular de las cataratas, ohhhh!!!
Podemos comprobar que los caudales son muy diferentes:

El vuelo del jote o buitre negro americano, planeando entre las húmedas brumas de las cataratas del Iguazú, nos dejó muy impresionados.
Seguimos el sendero marcado, con un sol despiadado, una vegetación exuberante e increíble, contemplando insectos, mariposas de múltiples colores, arañas, iguanas, coaties, .. y desde los miradores que vamos encontrando, apreciamos la belleza de los diferentes saltos.




Este parque cuenta con una pasarela de unos 1000 m. que permite disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares y al final se llega hasta una vista frontal de la Garganta del Diablo, el grupo más impresionante de saltos de agua.
 
Tomamos la pasarela que te lleva hacia el centro de la Garganta, aún llevando impermeable te mojas de arriba a abajo por la bruma del agua al caer con tanta fuerza. Si se alcanza el final de la pasarela, la grandiosidad del entorno, el rugido de las aguas y la bruma que nos envuelve hace que este punto sea indescriptible y una experiencia única.

Luego y junto al salto Floriano, se dispone de un elevador que nos permite observar los saltos y el río, desde el nivel inferior y superior y a muy escasos metros.



Después de una jornada tan intensa, no hay nada mejor que relajarse y degustar de una buena cena. En el restaurante "La Rueda", probamos el surubí, un pescado de agua dulce de los ríos Paraná e Iguazú. El surubí estaba muy bueno.
Así como el recorrido por la parte de Brasil se puede realizar en media jornada, el de Argentina, precisa más de un día si se quiere disfrutar bien.
Desde la entrada al parque accedemos al Centro de Interpretación y por la derecha tomamos el Sendero Verde, un pequeño paseo por la selva. Llegamos a la Estación Cataratas y de ahí tomamos el Circuito Superior. Este sendero ofrece un recorrido de 650 m por pasarelas elevadas con perspectiva sobre la línea de caída de los saltos principales, hasta llegar al de San Martín, con una vista general de los saltos brasileños.
Sentimos emocionados como el agua fluye furiosamente bajo nuestros pies.
Continuamos la visita iniciando el recorrido del Circuito Inferior, donde observamos los saltos Dos Hermanas, Bossetti, Escondido y disfrutamos de una vista panorámica espectacular de la Isla San Martín. Este circuito con algunas escaleras, nos acercó al bramido del agua golpeando contra la roca, entrando en contacto pleno con los saltos y la vegetación. Sentimos que nos adentrábamos en el corazón de las cataratas, con una bruma intensa que nos mojaba y un sonido impresionante por la fuerza del agua.



Como queremos más emociones, nos decidimos por la "aventura náutica", que consiste en una lancha que te lleva muy cerca de los saltos y te aseguran una refrescante ducha, envuelta con gritos de emoción y aventura. Llegamos al embarcadero y nos dan una bolsa de plástico para guardar nuestras pertenencias. Primero nos llevan rodeando la Isla San Martín, al salto Tres Mosqueteros y te dejan hacer fotos, hasta que te dicen "Guarden sus cámaras en las bolsas" y llega el momento de mojarnos. Parece que estuviéramos debajo, te cae mucha agua encima. Los pasajeros con la adrenalina a tope gritamos con fuerza y una voz pregunta "¿Otra vez?". ¡Otra, otra ...! Ahora volvemos a la zona del embarcadero y se encamina hacia el salto San Martín y ...otra vez acabamos bien mojados. Una experiencia emocionante muy recomendable.
Ascendemos por el Circuito Inferior, mientras nos secamos y llegamos a la Estación Cataratas, donde tomamos el Tren Ecológico de la Selva, propulsado con gas licuado y en 20 minutos llegamos a la Estación Garganta del Diablo.

Luego nos queda una pasarela de 1100 metros sobre el río Iguazú Superior, bordeando el curso del agua entre arroyos y cascadas. 

Cuando nos acercamos al final del recorrido, vemos una bruma intensa sobre el río y escuchamos el fuerte rugido de las aguas.
Nos acercamos más y la Garganta del Diablo con sus 80 metros de altura y 150 metros de longitud, nos deslumbra absolutamente. 
Aquí el río se expresa con su máxima fuerza y belleza, en un escenario en forma de herradura indescriptible. Probablemente el lugar más espectacular de los descritos en este blog.
Estamos embobados apoyados en la baranda del mirador, en el borde de un agujero que se traga literalmente el agua del río Iguazú, con una fuerza increíble y que al golpear sobre el fondo rocoso a 80 m de profundidad, genera una bruma y llovizna que aparece y desaparece, sube y baja como si formara parte de una danza mágica. Todo un imán para los sentidos: vista (hermoso paisaje), sonido (rugido y susurro de las aguas, el canto de las aves), olfato (del agua, de la vegetación), gusto (pureza del aire y de la llovizna) y tacto (frescura del agua y el posado de las mariposas en nuestra piel). Difícil encontrar en nuestro mundo una sinfonía sensorial más completa.
Para apreciar la profundidad de la caida de las aguas, no hay como mirar hacia el fondo del cañon. La fuerza de las aguas es tan violenta que genera una bruma permanente, en la cual los rayos solares configuran múltiples arcos iris, que permiten si cabe coronar la insuperable belleza de este lugar.
 
Cuenta la leyenda, que la diosa serpiente Boi, vivía en el río Iguazú y los guaraníes debían sacrificar cada año una bella doncella, arrojándola al río. Un año, en la víspera a su fatal destino, la bella Naipí fue raptada por el joven cacique Tarobá, para intentar salvarla. Pero Boi enfureció y con su lomo partió el curso del río, formando las Cataratas, atrapando a Tarobá y a Naipí. A él lo transformo en árboles y a la cabellera de la bella Naipí en los saltos, para que quedaran siempre separados. Desde el fondo de la Garganta del Diablo, Boi sigue vigilando para que los amantes no vuelvan a unirse. Pero, en dias de mucho sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une ...Otra excelente excursión en el Parque argentino, es el Paseo Ecológico, un recorrido en balsa y a remo, por la parte tranquila del río, realizando una navegación silenciosa y fascinante para disfrutar de la selva. En la balsa vamos 12 personas con un guía, que va remando y nos cuenta con buen humor, diferentes aspectos de la fauna y flora del río Iguazú, procurando acercarse a los animales que divisa. El paisaje es extraordinario y en este tipo de embarcación se puede apreciar con detenimiento la amplia diversidad de especies, colores y aromas de la zona. Al recorrer el Parque, nos hemos encontrado con monos, coatíes, tucanes en lo alto de los árboles, jotes planeando en vuelo, urracas de coloridos plumajes espiando en los árboles, mariposas que posaban en el objetivo de nuestras cámaras . . . naturalmente eso nos ha hecho sentir más próximos a la selva y profundamente maravillados por su diversidad.
Para despedirnos de Iguazú, comentando las impresiones de la intensa experiencia vivida, no hemos encontrado mejor opción que compartir mesa degustando las mejores carnes argentinas y sus excelentes vinos en el Quincho del Tío Querido, acogedor lugar y con actuación musical en directo.