lunes, 23 de enero de 2017

Napier

Llegamos a Napier en un día soleado, disfrutando de su conocido clima mediterráneo, pues al parecer tiene el promedio de días soleados más alto del país. Es una bonita ciudad, con muchos edificios de estilo art déco, ya que se reconstruyó de nuevo en 1931, dado que un terrible terremoto de 7,9 en la escala de Ritcher la destruyó, causando más de 260 víctimas. Dispone de un paseo muy agradable a lo largo de la playa, la Marine Parade, que por cierto es muy peligrosa para bañarse por el fuerte oleaje. Hay mucha gente ofreciendo visitas y excursiones turísticas.
Nosotros ya tenemos reservada una excursión, a la principal atracción de la región, la colonia de alcatraces del Cabo Kidnappers, donde residen más de 15.000 de estas maravillosas aves marinas, siendo la mayor colonia continental de alcatraces del mundo! 
El Cabo Kidnappers es un extraordinario promontorio de piedra arenisca, al este de Hastings en la bahía de Hawke, y fue nombrado así, después de un intento de los maoríes locales, para secuestrar al criado de un miembro de la tripulación del capitán James Cook a bordo del HMS Endeavour, durante una recalada allí en octubre de 1769.
Salimos de Napier y viajando por la hermosa línea de costa de la bahía de Hawke, llegamos a Cape Kindnappers Station. Allí subimos en un gran bus con tracción en las cuatro ruedas, y empezamos a circular por caminos sin pavimentar que a través de accesos privados, nos llevan al área protegida. El recorrido de 16 km, atraviesa grandes masas de bosques, pastizales ondulantes, barrancos profundos y cauces de río. Un paisaje de costa, muy accidentado, con varias granjas de ganado, que acaba en los espectaculares acantilados con vistas panorámicas de la bahía de Hawke.

Llegamos a una de las siete áreas de anidación del alcatraz y nos situamos muy cerca de miles y miles de estas aves marinas, que se encuentran en su hábitat natural y comprobamos que hacen caso omiso de nuestra presencia.
El alcatraz pertenece a la familia de los bobos y se le reconoce fácilmente por sus marcas negras en los ojos y la corona en dorado pálido. Llegan a alcanzar una envergadura de alas de hasta dos metros y son espectaculares en sus inmersiones en el mar para capturar peces, cayendo verticalmente a velocidades de incluso 100 km/h. Las aves llegan a esta colonia a finales del mes de julio y sus polluelos nacen hacia finales de noviembre y diciembre.

Tuvimos tiempo para contemplar como volaban alcanzando grandes alturas, otros se zambullían en el mar para alimentarse, otros se acicalaban o realizaban muestras del ritual de cortejo y apareamiento y otras cuidaban de sus huevos. Mientras tanto, nosotros percibíamos un olor penetrante, dada la magnitud de la colonia.







Regresamos al puerto de Napier y antes de embarcar en el Noordam, tuvimos la agradable sorpresa de una cálida despedida con una colección de coches antiguos, banda de música y elegantes personajes vestidos recordando la época del art déco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario